Lluvia rosa

por Ariel & Shya Kane

Lluvia rosa

¿Alguna vez alguien le ha dicho algo que a Usted le parece ofensivo? ¿Que hizo? ¿Se retiro enojado, “se defendió” y luego se sintió Usted peor? ¿Se sintió mal después? ¿Qué tal no poder dormir en la noche ensayando las mejores frases que Usted pudo haber contestado… o cosas más inteligentes… o tramando formas de contestación ofensiva para la próxima vez que se dé la oportunidad?

¿Alguna vez simplemente lo ha dejado pasar? ¿De verdad, dejado pasar? No poniendo la otra mejilla aunque siendo enfadado adentro de la injusticia. Déjenos contarles lo que sucedió con nosotros: En los años 90 dábamos unos seminarios de invierno en Costa Rica. Estos seminarios en particular los llevábamos cerca de la playa en Manuel Antonio en el lado Pacifico del país. Nosotros conocimos a una pareja paseando, Rena y Sven. Ellos radiaban su gran actitud juiciosa. Y nos sentíamos incómodos simplemente estando cerca de ellos.

Una mañana los dos tomamos un taxi para la playa. Mientras salíamos del taxi, arreglamos para que este nos recogiera. Cuando caminábamos junto al océano, nos topamos con Rena y Sven. Como un saludo al pasar Rena dijo algo muy malicioso, no solo con sus palabras, pero en el subcontexto no hablado del comentario.

Estoy seguro de que Usted conoce los comentarios “cargados”. Solo acuérdese de un adolescente: pataleando en su cuarto, “¡Por supuesto!” o algo así mientras azotaba la puerta, situaciones en las que – por supuesto, significa todo menos eso. Los adolescentes en particular son buenos para esto, porque voltean los ojos y son buenos para llenar de sarcasmo cada sílaba. Usted ya se da cuenta de lo que hablamos.

No importa lo que Rena dijo esa mañana. Muy rápidamente terminamos la conversación y caminamos hacia la playa. Al principio fue un desafió no repetir el momento y reforzar la agitación que generalmente se siente con un ataque verbal y un golpe energético. Así que, a propósito, nos desasociamos de lo que sucedió y pusimos atención en lo que estaba sucediendo: nuestra caminata. Mientras caminábamos a lo largo de la playa, la arena se metía en nuestros dedos, y nosotros nos dedicábamos a lo que teníamos enfrente de nosotros, los pelícanos volando en formación, sus alas casi tocando las olas, el sol, la marea, los pájaros, nuestra conversación. NUESTRA vida. Simplemente invertimos en lo que estaba sucediendo en ese momento en vez de resistir a Rena o Sven, y mientras continuamos caminando en la playa el malestar se pasó. De hecho, nos olvidamos de ellos. Este es un perfecto ejemplo de los 3 Principios de Transformación en acción:

Primero Principio de Transformación Instantánea – Lo que resistes persiste y se hace más grande y en este caso te acompaña en la playa dominando tu vida y tu experiencia. Si hubiéramos resistido a Rena, estando en desacuerdo con su comentario, si hubiéramos tomado excepción entre como ella y Sven estaban siendo y lo hubiéramos rumiado entre nosotros, entonces no estaríamos ya más en la playa. Cuando uno está en una pelea en sus pensamientos, es ahí en donde uno esta trabado – en sus pensamientos.

Segundo Principio de Transformación Instantánea – La pareja solo pudo ser exactamente como fueron, en su realidad. Rena sólo puedo haber hecho el comentario que hizo y nosotros solamente pudimos tener una reacción visceral al ser tomados por sorpresa.

Tercero Principio de Transformación Instantánea – Cualquier cosa que uno permite ser exactamente como es, se completa a sí misma. Nosotros los dejamos ser en nuestros pensamientos y la situación, así como nuestra reacción inicial desapareció.

Pero claro que como es frecuente cuando algo de esta naturaleza ocurre, la vida te da la oportunidad de ver si realmente has dejado ir ese malestar y si no te da otra oportunidad para disolverlo.

De pronto nuestra hora en la playa llegaba a su fin y era hora de encontrarnos con el taxi y regresar a trabajar. Pero cuando tomamos el camino hacia el punto de encuentro, quien estaría allí sino Rena y Sven. Nosotros no queríamos ser groseros, pero tampoco queríamos invitar más conversación. Así que simplemente hicimos más amplia la acera y pusimos distancia entre nosotros. En este momento algo muy dulce y especial sucedió. En Costa Rica hay muchos árboles que florean. Uno los puede ver en montanas repletas de flores moradas, naranjas, amarillas. En la curva del camino había un viejo árbol con flores rosas. Mientras pasábamos, la brisa gentilmente acariciaba nuestro cabello y peinaba las ramas del árbol. De repente del árbol, se vino una lluvia de pétalos rosas. Nosotros nos detuvimos allí, en admiración. Siendo bañados por esta suave lluvia rosa.

Las circunstancias de nuestras vidas nos guiaron delante para que pudiéramos ser testigos de ese momento tan mágico. Nosotros no huimos de ellos, simplemente nos movíamos junto con el viento, el sol y nuestras vidas. Estábamos en sincronía. Estuvimos apropiados con nosotros mismos y con nuestros corazones. Cuando uno vive en el momento, uno es parte de la sinfonía de la vida y la música no es discordante, sino que la melodía es simple y pura. Ese día en particular el tema era la suave lluvia rosa.

No Comments

Post A Comment