Estar libre de estrés es simple

Un pasaje del libro Illuminacíon Práctica

Estar libre de estrés es simple

Illuminacíon PrácticaLa gente nace en culturas que tienen el estrés como un componente predecible de la gestalt (forma) de la cultura misma, de manera que es parte de la carga cultural. Aunque hay mucha gente que hace cosas para reducirlo, como el yoga, la meditación o el ejercicio, la mayor parte no se detiene nunca a echar un vistazo al mecanismo de cómo se produce. Para aquellos que se preguntan qué origina el estrés, la respuesta que obtienen es generalmente desacertada ya que señala a las circunstancias de fuera de uno mismo como su causa.

Experimentar estrés en la vida diaria no está causado por las circunstancias. Si fuera así, Kat, de quien hemos hablado en el capítulo 4, tendría que haberse sentido estresada cuando cancelaron su vuelo, pero no lo estaba. El estrés se desencadena cuando dices no a lo que ocurre en tus circunstancias actuales. Por ejemplo, si estás a mitad de hacer alguna tarea y suena el teléfono y te lo tomas como una interrupción o una intromisión, te sentirás estresado inmediatamente. El estrés viene también de la necesidad de tener razón en que las cosas deben ser diferentes de lo que son. En el ejemplo anterior, tienes razón en que el teléfono no debería sonar y quien llama te está molestando. El estrés se siente cuando crees que el momento no es perfecto de la manera en que es. Se siente cuando intentas llegar a algún lado, en lugar de estar donde estás, como si llegar a algún lado fuese mejor que estar aquí. Se siente cuando manipulas las circunstancias para conseguir lo que crees que quieres. O cuando no eres honesto con algo, cuando haces algo que va en contra de tu propia integridad.

Los tres principios de la transformación instantánea y el estrés

Existen tres ideas sencillas que son una gran estructura de apoyo y que te permiten volver a centrarte en ti mismo cuando te encuentras estresado, o cuando la vida parece que actúa en tu contra. Los llamamos los tres principios de la transformación instantánea. La denominamos «instantánea» porque en el momento en el que identificas dónde estás sin juzgarte a ti mismo ya has vuelto a tu centro, en un instante. No se requiere tiempo; solamente necesitas la disposición de descubrir dónde estás y cómo estás, mientras abandonas tener razón sobre lo que te llevó allí. Se requiere dejar de echarse la culpa uno mismo o de echársela a los demás. Los tres principios son buenas herramientas que te permiten recuperar el equilibrio cuando te sientes estresado.

Vamos a definir estos tres principios y luego hablaremos de ellos con relación al estrés.

El primer principio de la transformación instantánea:

lo que resistes, siempre persiste y se hace más fuerte. Resistirse a una situación es como ejercitar un músculo, porque la resistencia hace que el músculo sea más fuerte. También hace más fuertes las situaciones, las emociones o las enfermedades no deseadas. De hecho, el acto de resistirse a algo hace que ese algo se quede en el sitio. Cuando te resistes a algo, tienes que empujarlo; y cuando lo empujas, te quedas adherido a ello, de modo que no puedes dejarlo. Querer que algo no sea de la manera que es, desear que las cosas fuesen diferentes, intentar «superar» algo, todo eso son formas de resistencia. También son versiones de decir no a la forma en que se despliega tu vida.

El segundo principio de la transformación instantánea:

No existen dos cosas que puedan ocupar el mismo tú al mismo tiempo. Cuando estás concentrado en algo, todo lo demás desaparece. Por ejemplo, una vez caminábamos colina abajo cuando nos encontramos con un rosal espinoso que invadía la acera. Pusimos mucha atención cuando pasamos a su lado para no pincharnos.

A la vuelta hacia arriba, vimos que en la carretera, justo frente al rosal, había un camión grande que tenía detrás un remolque de caballos. No nos habíamos dado cuenta del camión en nuestro camino hacia abajo aunque, por la cantidad de polen que se había acumulado en el parabrisas, estaba claro que llevaba allí aparcado bastante tiempo. Antes, cuando estábamos concentrados en el rosal, no vimos ni camión ni remolque, aunque se hallaban tan cerca que podríamos haberlos tocado con la mano estirando el brazo. Lo mismo ocurre con el estrés. A veces la gente está tan absorta en lo que le estresa que se pierde el resto del mundo, aunque esté a su alcance.

El tercer principio de la transformación instantánea:

Todo lo que permitas ser, te permitirá ser a ti. Volvamos al primer principio: todo lo que resistas, persistirá y se hará más fuerte. Si quitas tu enfoque de aquello que no te gusta, si no quieres ni deseas que sea diferente y enfocas tu atención de manera neutral de nuevo en lo que tienes frente a ti, en ese instante eres libre. Libre del estrés. Sí, es así de sencillo. Si quieres «tener razón» en que alguien se ha «equivocado», ¿lo adivinas?, lo que tienes es estrés, estrés y más estrés; en realidad te estás estresando a ti mismo. Estar libre del estrés es algo tan sencillo como estar donde estés sin estar en desacuerdo con las circunstancias de tu vida y no decir no cuando la vida no cumpla tus expectativas.

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