Elecciones simples – resultados profundos

por Ariel & Shya

Elecciones simples – resultados profundos

¿Alguna vez se ha dado cuenta que las elecciones que uno toma cada día – las pequeñas – son más que simples hilos que entretejen la tela de su vida? Estos giros y vueltas del destino lo dirigen adelante hacia una constante expansión si Usted lo permite. Ahí es donde entra la intuición. Donde los deseos de su corazón entran en juego. Ahí también es donde uno puede terminar con resultados devastadores cuando uno invalida esos presentimientos y sueños con la mente dictatorial.

Cuando uno esta motivado por agendas personales y la mentalidad de “necesito llegar a algún lado y necesito hacerlo rápidamente” estas decisiones pueden jalonearlo y arrancarlo de la corriente de la vida hacia los rápidos turbulentos no deseados. Y sin embargo – relajándose en el ritmo natural de su día puede hacer que esas pequeñas elecciones tengan un profundo impacto en la calidad de su vida.

Era un Domingo de verano, el día de descanso de muchas personas, y sin embargo teníamos cosas que hacer – e–mails que responder y mandados que hacer. Así que trabajamos durante la mañana hasta la temprana tarde – deteniéndonos solo para disfrutar de una sopa casera de zanahoria con jengibre y una ensalada. Checabamos la lluvia intermitente, porque queríamos sacar nuestro nuevo pequeño bote de aluminio de 16 pies al rió cercano, el Delaware. Nuestro paseo de estreno había sido unos días antes, casi al anochecer cuando el río estaba encantador y silencioso con inesperados sonidos de la fauna – una cierva delicadamente tomando agua en la orilla del río, una garza azul pacientemente esperando en una rama y una familia de águilas cabeza blanca volando, jóvenes, no lo suficientemente viejas para mostrar la característica cabeza y cola blancas. Impresionante, espectacular, salvaje y atractivo.

Durante nuestro primer paseo descubrimos que la rampa para botes cercana a nuestra casa no era la mejor, ya que el estacionamiento era limitado y la rampa en si, termina donde el agua es muy baja. Así que investigamos otras posibilidades río arriba y río abajo.

Finalmente el Domingo completamos nuestro trabajo de oficina y pudimos entonces ir al río a divertirnos. Nuestro inicio del día resultó un poco mas tarde de lo que nosotros hubiéramos anticipado pero no nos reprendimos, ni a nosotros mismos, ni uno al otro por salir en la tarde.

En el camino de nuestra casa, hay una larga colina que lleva hacia nuestro pueblo, Milford, y hacia el río. Al fondo de la colina hay que elegir simplemente si uno tomará el camino de la derecha o el de la izquierda. Si se va a la izquierda el camino lo lleva a la rampa de botes río abajo, si se va a la derecha, entonces lo lleva río arriba. Cuan pequeña diferencia – cuan gran resultado.

Viendo hacia atrás, estamos agradecidos de que ese día no estábamos apresurados. Estamos agradecidos que ese día no estábamos perdidos en la tiniebla pensando que habíamos salido tarde y que nos deberíamos de apurar, por ir retrasados. No estábamos mal guiados pensando que estábamos viviendo nuestras vidas y nuestro día de manera incorrecta. Cuan contentos estábamos que ese Domingo en particular había terminando siendo un día recreativo, trabajo y diversión. No solo trabajamos a un ritmo relajado, lo que en realidad nos permitió completar las cosas eficazmente sin estrés, sino que también cuando estuvimos listos para ir a divertirnos con nuestro bote, esta cadencia, este ritmo, y nuestras simples elecciones pudieron haber salvado nuestras vidas.

Así, mientras bajábamos de la colina ese día, nosotros pudimos haber dado vuelta a la derecha o a la izquierda, río abajo o río arriba, la ruta corta o la un poco más larga. ¿Que haríamos? No había que elegir realmente. Nuestros corazones sabían la respuesta. Queríamos ir río arriba, la ruta mas larga. Tal vez era la posibilidad de ver águilas, que podríamos ver otra vez si íbamos en esa dirección. Talvez fue el destino. Todo lo que sabemos es que estaba destinado a ser.

En la orilla del río acercamos el trailer a el agua y bajamos el bote hacia la corriente. Una familia estaba jugando cerca de ahí, tomando turnos en el jet ski. Mientras estacionábamos nuestra camioneta y preparábamos nuestro equipo, notamos nubes obscuras en el horizonte, ondulándose y no augurando nada bueno. A tan solo pocos minutos de estar en el río, truenos y relámpagos centelleaban en el cielo. Sonriéndonos, nos miramos “Hmmm” pensamos “Cañas de pescar de grafito, bote de aluminio, agua y relámpagos – no es una buena combinación.” Rápidamente nos echamos en reversa, amarramos nuestro bote a un árbol cercano y subimos la colina regresando a nuestra camioneta para esperar la tormenta. Nos metimos justo a tiempo. Llovía a cantaros. Los rayos destellaban, los relámpagos tronaban. Prendimos el radio y escuchamos el final del juego de béisbol – los Yankees, nuestros héroes, ganaban otra vez. El radio tenia mucha estática por la electricidad en el aire. El ambiente estaba húmedo, divertido y lleno de vida.

La tormenta paso rápidamente. No vimos ninguna águila esta vez, pero todo estaba bien. El clima estaba calido y dulce y el aire olía a rió y pasto y ocasionalmente, a fragancia de flores.

Una hora antes del atardecer nos dirigíamos a casa. Mientras seguíamos el camino que se curvea junto con el río, notamos que este había cambiado en tan solo unas horas. Notamos hojas regadas y algunos pequeños deslaves que ensuciaban el camino.

Al llegar de regreso a Milford, todo estaba oscuro en las tiendas y los edificios. Al principio pensamos que como era Domingo, habían cerrado temprano. Pero cuando nos acercamos a la esquina nos dimos cuenta que el único semáforo del pueblo no funcionaba y que un voluntario de los bomberos dirigía el trafico. Había cerrado el camino que continuaba río abajo y ahora la única ruta disponible era subiendo a la colina. Esto nos parecía bien porque nosotros teníamos que tomar ese camino para llegar a casa pero como somos curiosos bajamos la ventana para saber que había pasado.

“Un tornado” nos dijeron. Todavía podíamos oír la adrenalina en su voz. “Tocó abajito del camino. El granizo fue destructivo y arranco árboles de raíz y tiró cables de luz.”

Agradeciéndoles, nos miramos el uno al otro. Subiendo la colina encontramos algunas hojas que se quedaron después de que pasó la tormenta. La torreta de luz cerca del río y cerca de nuestro pueblito no funciono por días. Algunos de los granjeros locales perdieron todas sus cosechas – filas enteras de maíz aplastadas, duraznos y manzanas maduras demolidas. Todo en el parpadear de un ojo. Agarradas por el tornado y otros por el granizo y los repentinos fuertes vientos. Verdaderamente las vueltas y giros del destino.

Si hubiéramos estado en esa parte del río ese día – ¿quien sabe que habría pasado? Pero para nosotros, esta era una vez más una lección en vivo a cerca de respetar nuestro ritmo y los presentimientos y nuestro corazón. Estábamos agradecidos de que en ese Domingo en particular no estábamos apurándonos para tratar de llegar algún lugar rápidamente. Elecciones simples – resultados profundos.

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