Ariel & Shya Kane: Catalysts for Instantaneous Transformation
parrot

Artículo del Mes

Lo Majestuoso del Momento

Un extracto del libro Estar aquí, Cuentos modernos de iluminación por Ariel y Shya Kane, recuento de Ariel

Haga click aqui para mas información o para comprar este libro

Marzo 2009

Si se ha perdido del artículo del mes pasado, haga click aquí

En Septiembre del 2004, en nuestro primer día en la costa, Shya atrapó y puso en libertad su primer marlin blanco usando una caña de mosca. Muchas oportunidades para tomar fotos se dieron en este evento súbito, acrobático y saltarín evento.

Esa mañana, el océano estaba tranquilo, tranquilo, tranquilo. Muy raro para este lugar en particular, nos habían dicho. Sin embargo, cuando regresamos al puerto al final de nuestra aventura en el mar, nos dimos cuenta que la marina estaría cerrada al día siguiente. Se anticipaba un huracán, Ivan (El Terrible), y se pronosticaba que pasaría tan cerca como ningún otro huracán había pasado por Venezuela.

Debido a la ubicación del país, grandes ciclones usualmente pasan y dejan la costa sin mayores complicaciones. Aunque esta tormenta estaba sucediendo al este y al norte de donde nosotros nos encontrábamos, se esperaban grandes olas. Cuando caminamos en la marina, percibimos que la mayoría de las tripulaciones y plantillas que habían atracado los botes, pensaban que las autoridades estaban exagerando de manera colosal. Es muy probable que mañana sea otro día hermoso, decían.

Después de nuestra cena de pescado fresco y vino, nos fuimos a dormir sin saber que esperar para el día siguiente. Nos despertamos a media noche con el sonido de la lluvia golpeando el techo, un diluvio propio de una tormenta tropical.

Cuando amaneció la lluvia ya había parado, pero cuando salimos de nuestra puerta y caminamos hacia los botes y barcos, podíamos sentir la adrenalina. La gente se estaba aun recuperando del trauma de Diciembre 1999, cuando después de 16 días de lluvia constante, las montañas a lo largo de 65 millas se derrumbaron. Toneladas de lodo, tierra y deshecho cayeron al mar mientras la mayoría de las personas dormían. Había trabajadores en la marina, cuyos pueblos fueron totalmente destruidos. Un joven reportó que el ayudó a sacar a 50 personas del lodo y la destrucción, salvando sus vidas. Su casa fue una de las únicas que no se derrumbaron en su pueblo después de los desprendimientos. Así que con el pronóstico de tormenta, los pueblerinos que sobrevivieron la tragedia, ya estaban con los nervios de punta.

Mientras caminábamos en el muelle, podíamos sentir la tensión. 30 millones de dólares en barcos estaban alineados en esa marina, uno junto al otro... Las tripulaciones se apuraban para poner más cuerdas y más defensas... Todas las manos posibles ayudaban.

De repente la marea empezó a subir y los barcos hacían sonidos de "clickety-clack" todos alineados de izquierda a derecha, mientras el agua se precipitaba en la marina. En la distancia uno podía ver como el oleaje empezaba a sobrepasar el rompeolas. Shya y yo nos fortificamos con expressos dobles (aun teníamos nuestras prioridades, huracán o no huracán) y yo. Salí a buscar mi cámara, tomando fotos de las preparaciones para la tormenta. Cuando uno de los locales, me vió con cámara en mano, nos sugirió subir a uno de los techos de un edificio que estaba a medio completar (la construcción la habían parado después de los derrumbes del 99 y no se había reanudado la operación) en donde tendríamos una vista sin obstáculos, una vista panorámica. Lo seguimos a través de un garage sub-terraneo, polvoriento y oscuro, pasamos los deshechos de partes de botes y accesorios y empezamos a ascender al techo. Era un poco espeluznante ese lugar, con las columnas a medio terminar y el hueco del elevador.

Mientras subíamos a las escaleras, pasamos una huella de una iguana que había muerto ahí, dejando una marca. Cuando llegamos hasta arriba fuimos a las ventanas de el penthouse, 11 pisos después y casi sin aliento. Todavía podíamos sentir el caos controlado mientras mirábamos hacia abajo.

Un Garlington de 63 pies, una belleza con casco azul, se aproximaba hacia la marina y se alejaba de la boca del puerto. La oleada había sido inesperadamente tan grande y feroz, que había destruido los clavos de cemento del muelle en donde estaba anclado. Ahora los tripulantes necesitaban encontrar un lugar seguro para amarrar el barco. Pusimos especial atención a la seguridad de ese barco no solo por los tripulantes, sino también por la nuestra propia. Ese barco era el que nosotros habíamos rentado y todo nuestro equipo estaba a bordo.

Empecé a tomar fotos del mar mientras las olas sobrepasaban el rompeolas y luego cuando estas grandes y masivas olas se estrellaban. El rompeolas era de 20 pies pero las oleadas eran de 27. Bocanadas de agua en spray se precipitaban hacia el cielo. Los veleros se balanceaban como juguetes. Podíamos ver almas valientes aferrándose a los mástiles con sus piernas y brazos, intentando sobrepasar la tormenta. De repente, el viento arreció, volando las velas y las banderas. Luego, las olas subieron hasta su punto mas alto, entonces la peor parte de la tormenta ya había pasado. Sorprendentemente, no había lluvia. De repente, todo estaba en silencio.

La mañana siguiente, supimos que 3 personas de la marina habían muerto. Las olas hambrientas habían devorado los muelles, los barcos y los hombres. Cinco surfers que tontamente habían intentado surfear las paredes de agua también murieron, nuestro barco sobrevivió la tormenta con un rayón solamente. Después mientras pasábamos la destrucción y salíamos hacia el mar, me quedé pensando en esas almas perdidas.

Dudo mucho que se hayan levantado en la mañana pensando que este seria su último día en la tierra. Probablemente hicieron planes para el siguiente día y también para el fin de semana y otros planes para sus vidas. Yo decía oraciones en silencio por estas víctimas y por la pena de las familias de los hombres. Fue una de esas veces, en la que tuve la experiencia directa a cerca de la inpermanencia de las cosas. La peculiaridad del destino que nos permitió a los dos estar seguros y vivir un día más. Todavía había tiempo para que nuestras vidas se siguieran desarrollando.

Shya y yo habíamos tenido un roce con las puntas de las alas de la furia de la naturaleza, una simple pluma que nos tocó y nos dejó temblando. Fue un recordatorio de lo precioso y la fragilidad de la vida y de lo majestuoso del momento.



Desde 1987, los aclamados autores internacionales, líderes de seminarios y consultores de negocios, Ariel y Shya Kane son guías, llevando a las personas desde el pantano de la mente hasta la claridad y lo brillante del momento. Su nuevo libro, libro Esforzarse en uno mismo no Funciona, Tres Simples Ideas que pueden Instantáneamente Transformar Su Vida (Working on Yourself Doesn't Work, Three Simple Ideas That Can Instantaneously Transform Your Life), está disponible en cualquier lugar en donde se pueden comprar libros a partit de Octubre 3, 2008. Presione aquí para ordenar su copia, o ordene una copia en Amazon.com o en BarnesAndNoble.com Para recibir el boletín de los Kanes, que incluye el artículo del mes y un podcast de la semana gratis, haga click aquí.